Las Urbanizaciones de El Escorial duermen de noche, pero sufren de día: ANCLA exige una ordenanza de ruidos diurnos y medios para la Policía Local

En ANCLA tenemos un compromiso inquebrantable: defender los intereses, el bienestar y la calidad de vida de los vecinos de nuestras Urbanizaciones. Hoy queremos hacernos eco de una problemática grave, EL RUIDO SIN CONTROL, que afecta directamente a la convivencia elemental y a la salud de muchas familias en varios núcleos urbanos, y que pone de manifiesto una preocupante dejadez en la gestión municipal de El Escorial.

El origen del conflicto

A raíz de las quejas y testimonios que nos han trasladado los propios afectados, denunciamos una situación de ruido multirreincidente que se ha vuelto insostenible. Vecinos de las Urbanizaciones tienen que soportar de forma sistemática ladridos de algunos perros que se prolongan durante todo el día por no estar atendidos, así como fiestas ruidosas que irrumpen durante los fines de semana, o ruidos mecánicos que sobrepasan el nivel admisible.

Para quienes trabajan de noche, el descanso durante el día no es un capricho, es una necesidad laboral y de salud ignorada.

Esta falta de educación y el nulo respeto a las normas más básicas de convivencia se agravan de forma dramática en el caso de aquellos vecinos que trabajan en turnos nocturnos. Para ellos, el descanso diurno no es un capricho: es una necesidad laboral y de salud. Al verse privados de él por el incivismo de otros, la tensión vecinal no para de crecer, derivando en conflictos directos que se podrían evitar si existiera una regulación clara y adaptada a la realidad actual.

Un desfase normativo intolerable: Una ordenanza del siglo pasado

El verdadero origen de la desprotección que sufren nuestros vecinos radica en un incomprensible abandono regulatorio. En el municipio de El Escorial, la regulación de los ruidos no cuenta con un texto independiente exclusivo, sino que queda integrada y supeditada a las directrices de la Ordenanza Municipal de Medio Ambiente de El Escorial junto con la normativa de rango superior de la Comunidad de Madrid.

La Ordenanza Municipal de Medio Ambiente que debe gestionar, entre otras muchas cosas, el ruido en El Escorial fue aprobada en el año 1998 [BOCM nº 251/1998].

Hablamos de una normativa con casi 30 años de antigüedad. Este abismal desfase cronológico implica que:

  • Es anterior a las leyes estatales: Se redactó cinco años antes de la actual Ley del Ruido nacional (Ley 37/2003) y de las posteriores normativas de la Comunidad de Madrid, naciendo completamente obsoleta para los estándares de salud acústica del siglo XXI.
  • Ignora las nuevas realidades: Una norma de 1998 es totalmente ajena a realidades sociales consolidadas hoy en día, como la flexibilidad de los turnos laborales modernos, el teletrabajo o la necesidad de conciliar el descanso diurno en las zonas residenciales y urbanizaciones.
La Ordenanza de Medio Ambiente de El Escorial data del año 1998 y se ha quedado completamente obsoleta ante el siglo XXI

El papel de la Policía Local: Voluntad vecinal frente a unas manos atadas

Los vecinos afectados han recurrido a la Policía Municipal en repetidas ocasiones en busca de auxilio. La respuesta de los agentes, que han acudido a los domicilios, evidencia que el Ayuntamiento mantiene a su cuerpo policial con las manos totalmente atadas por culpa de esta inacción política:

  • Vacío normativo en horario diurno: Al basarse en un texto prehistórico, la ordenanza local carece de herramientas jurídicas precisas para atajar el comportamiento vecinal incívico y continuado en viviendas particulares durante el día, dejando los periodos diurnos en una absoluta tierra de nadie.
  • Papel mojado en el articulado: Resulta indignante que la obsoleta ordenanza contemple en su estructura un «Artículo 97 – Evaluación de los niveles de ruido», pero que este sea inaplicable en las calles de Las Suertes. Los propios policías confiesan a los vecinos que el Ayuntamiento ni siquiera dispone de un SONÓMETRO homologado para medir los decibelios. Sin herramientas de medición técnica, cualquier acta de denuncia carece de validez jurídica y se queda en vía muerta.
Los agentes acuden a las llamadas vecinales pero tienen las manos atadas por el vacío normativo diurno

De igual modo, la Ordenanza reguladora de la Tenencia y Protección de los Animales —que prohíbe expresamente que las mascotas perturben el descanso con ladridos persistentes— queda completamente marginada en la práctica. Este texto regula la convivencia de las mascotas en el municipio a través de varios principios generales:

  • Obligación general de convivencia: Se autoriza la tenencia de animales en fincas urbanas siempre y cuando no provoquen situaciones de molestia, peligro o incomodidad para los vecinos u otras personas.
  • Control de ruidos y molestias: Los propietarios están obligados a adoptar las medidas necesarias para evitar que sus animales generen ruidos continuados, ladridos excesivos u otras molestias que alteren la tranquilidad del vecindario, pudiendo ser objeto de denuncia o expediente sancionador en caso de incumplimiento.

Y la problemática causada por otro tipo de ruidos continuados queda anulada por la falta de este instrumento técnico (SONÓMETRO) imprescindible para probar de manera objetiva la infracción ante un tribunal o recurso.

Tancredismo político: Sin respuestas y sin soluciones

A la gravedad de esta situación en todas las Urbanizaciones se suma la indiferencia de los responsables políticos, lo cual suele ser una constante. Los vecinos afectados ponen denuncias argumentadas por escrito en el Registro municipal, y solicitan de forma reiterada reuniones con los concejales de las áreas competentes para trasladarles en primera persona su desesperación.

Sin embargo, hasta el momento la mayoría de las veces la respuesta no llega o se queda en buenas palabras, nunca en un compromiso o una solución. A día de hoy, este no parece ser un tema prioritario para el Ayuntamiento, demostrando una alarmante falta de empatía y de voluntad política por parte de quienes deberían velar por el bienestar y el descanso de todos los que viven en nuestro municipio.

Despilfarro en fiestas frente a miseria en servicios básicos

Es una absoluta falta de respeto que el Ayuntamiento se escude en la falta de recursos mientras despilfarra miles de euros públicos en fiestas y eventos superfluos. Un sonómetro homologado y profesional para la Policía Local en España cuesta apenas entre 2.500 y 3.500 euros, una inversión ridícula comparada con el gasto en festejos oficiales. Los contratos de licitación pública municipales para dotar a las Policías Locales de una estación de medición acústica homologada completa suelen adjudicarse por importes totales de entre 6.000 € y 8.000 € por patrulla equipada.

El «Artículo 97» es papel mojado porque el Ayuntamiento no dota a la Policía de un sonómetro homologado

El equipo de Gobierno prefiere financiar con alegría el ruido efímero de las celebraciones como “aperitivos populares” antes que destinar una cantidad mínima a una herramienta técnica esencial para garantizar, por ley, el descanso y la salud de las familias en las Urbanizaciones. Es una simple cuestión de prioridades políticas, y está claro que la de este consistorio no es el bienestar de sus vecinos.

El compromiso de ANCLA: Hacia el siglo XXI

No podemos permitir que el Ayuntamiento de El Escorial mire hacia otro lado mientras la convivencia en nuestras Urbanizaciones se deteriora por la pereza institucional. Desde ANCLA, como municipalistas, exigimos al equipo de Gobierno local de forma inmediata la actualización de las ordenanzas y la dotación de medios técnicos prioritarios para la Policía Municipal.

Ante este panorama de parálisis institucional, desde esta formación asumimos un compromiso firme de cara al futuro de nuestro municipio. Por ello, ANCLA incorporará de forma prioritaria en su programa electoral una revisión completa y la actualización integral de toda la normativa y ordenanzas municipales del Ayuntamiento de El Escorial que afecten a la convivencia vecinal en pleno siglo XXI. No nos limitaremos a poner parches: redactaremos un marco normativo moderno, adaptado a las realidades sociales actuales y dotado de las herramientas jurídicas y técnicas necesarias para que la tranquilidad en nuestras Urbanizaciones sea, al fin, una garantía real y no una promesa rota.

Los vecinos exigen soluciones mediante instancias en el Registro municipal, pero la respuesta del Gobierno local es casi siempre el silencio administrativo y la inacción

El municipalismo consiste en solucionar los problemas reales del día a día de nuestros vecinos. Desde ANCLA seguiremos presionando con firmeza para que Las Suertes, Los Arroyos, Montencinar, Pinosol, El Alcor, Peralejo y todo El Escorial sean lugares donde el respeto, la convivencia y el descanso estén garantizados por ley.

Una respuesta a «Las Urbanizaciones de El Escorial duermen de noche, pero sufren de día: ANCLA exige una ordenanza de ruidos diurnos y medios para la Policía Local»

  1. Avatar de EGP
    EGP

    Muy de acuerdo con la reivindicación, y qué me decís de los chatarreros, tapiceros y demás furgonetas que contaminan acústica y medioambientalmente nuestras calles?!

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